Un abrazo de perdón y reconciliación entre victimas de iglesias de Saiza, Currulao y Pueblo Bello con FARC. Sexta parada de la Ruta de la Reconciliación

Sexta parada 25 Nov Un abrazo de perdón y reconciliación entre victimas de iglesias de Saiza, Currulao y Pueblo Bello con FARC. Sexta parada de la Ruta de la Reconciliación

En uno de los nuevos encuentros de reconciliación que viene realizando el Diálogo Intereclesial por la Paz, DIPAZ, este 25 de Noviembre en la ciudad de Apartadó se realizará un acto de reconocimiento de responsabilidad y ofrecimiento de perdón por parte de integrantes de FARC a miembros de las iglesias de Saiza, Pueblo Bello y Currulao, quienes en medio de la guerra fueron víctimas de diversos actores armados, entre ellos las FARC.

Este miércoles Olmedo Ruiz, ex comandante del Frente 36 de las FARC que operaba en Urabá, ahora representante a la Cámara, y Rubén Cano ex comandante del frente 58 hablarán, directamente a representantes de las víctimas, acerca de las razones que los llevaron a cometer o participar en esas acciones y ofrecerán perdón en un acto público que será precedido por un encuentro privado.

Esta sexta parada de la Ruta de la Reconciliación es una oportunidad, en la que por primera vez, víctimas de la Iglesia Presbiteriana se encontrarán con líderes de FARC para abrazar la posibilidad de la reconciliación.

El horror de Saiza por el que las FARC pedirán perdón

En abril de 1988 el grupo paramilitar Los Magníficos, al mando de Fidel Castaño, cometió la masacre de La Mejor Esquina, al sur de Córdoba, donde asesinaron a 27 campesinos. Luego, el 23 de agosto, la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar atacó a una estación de Policía, ocasionando la muerte de 14 uniformados, 12 civiles y la desaparición de 26 soldados.

Como si la historia de nuevo se ensañara contra Saiza, el 14 de junio de 1999 miembros del Bloque Bananero de las Auc quemaron las casas, y asesinaron a 11 personas. Esto luego de la presencia de integrantes de las FARC que se abastecieron en los locales del caserío.

La mayoría de las personas del pueblo, hacían parte de la Iglesia presbiteriana, muchos de ellos y ellas no se han podido recuperar y la comunidad de fe, prácticamente desapareció luego de este hecho.

Las víctimas de la Iglesia de Currulao

El 20 de octubre de 1985, un grupo guerrillero llegó a la heladería ‘Buenos Aires’ en Currulao,  Antioquia, y asesinaron a ocho personas que estaban dentro del establecimiento. Los acusaron de ser colaboradores de las FFMM. La mayoría de las personas que departían en ese establecimiento eran parte de la Iglesia Presbiteriana y habían sido víctimas de desplazamiento forzado lo cual debilitó mucho su posibilidad de organizarse y de resistir aún desde la fe. Lea también Avanza la Ruta de la Reconciliación de DIPAZ

La masacre de Pueblo Bello

El 14 enero de 1990 en horas de la noche, ingresaron aproximadamente 60 paramilitares al corregimiento de Pueblo Bello, municipio de Turbo, Antioquia, los hombres armados se autodenominaban como miembros del grupo “Los Tangueros”, quienes, habían incursionado en el territorio por órdenes de Fidel Castaño.

Sacaron a los habitantes del pueblo de sus viviendas y a algunos jóvenes de la iglesia presbiteriana, seleccionaron a 43 campesinos, entre ellos dos menores de edad, los amordazaron y quemaron tres viviendas de Pueblo Bello. Luego los transportaron a la finca “Santa Mónica”, en el departamento de Córdoba, pasando por dos retenes del Ejército Nacional.

“Al llegar, los campesinos fueron interrogados y torturados brutalmente, punzaron sus venas, perforaron sus ojos, aserraron sus oídos y mutilaron sus órganos genitales, finalmente, fueron ejecutados.” Según un informe de la Comisión de Justicia y Paz. La masacre se dio porque la guerrilla del EPL habría robado 43 reses del paramilitar Fidel Castaño. 37 campesinos continúan desaparecidos.

Este acto es parte de un proceso de reconocimiento y de perdón, no como crítica sino como parte de un abordaje integral en el que se esperaría que los otros actores, ejército, paramilitares y todos aquellos que tienen responsabilidad puedan aportar su parte de verdad y si grano de arena para la reconciliación.

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