La ESAN, hacedora de cambios

en que va la paz

El Diálogo Intereclesial por la Paz, DIPAZ, desarrolló durante 2019 y parte de 2020 la Escuela de Acción Noviolenta (ESAN) en cinco regiones de Colombia, caracterizadas por la presencia de actores armados y hechos de confrontación. Esta experiencia ha logrado que sus participantes multipliquen la práctica de la acción noviolenta mediante ejercicios de acompañamiento a comunidades religiosas, procesos comunitarios rurales y en su propia vida cotidiana. Acá tenemos un testimonio.

Por Carolina Toro

Bogotá. La Escuela de Acción Noviolenta (ESAN), iniciativa respalda por DIPAZ, se concibió como una práctica social y de fe, que busca generar conciencia transformadora sobre el papel de incidencia de la espiritualidad en la vida cotidiana y en la construcción de una paz estable y duradera, animando acciones de reconciliación entre diversos actores de la sociedad. La gran mayoría de las personas de iglesias.

Este espació arrojó testimonios valiosos como el que nos deja Giovanny Gómez Molina, director de la organización Paz y Esperanza Colombia, en la ciudad de Medellín, que en diálogo con DIPAZ nos hace algunas precisiones sobre esta valiosa experiencia dentro de la ESAN,  

“Cuando decidimos aceptar la invitación a participar de la Escuela de Acción Noviolenta (ESAN) el tema era algo muy novedoso y ajeno a la realidad del equipo que participó en este espacio (seis personas) y para mí, en particular, porque no se habla de estos temas en el ámbito religioso”, asegura Gómez.

Para este paisa la ESAN reafirmó muchas cosas en su vida y lo llevó a cuestionarse consigo mismo sobre temas importantes sobre los que nunca había reflexionado de una manera profunda. Con el trascurrir del diplomado, que duró año y medio, iban surgiendo diferentes desafíos para él. Uno de los principales era cómo poder incidir en su entorno. Algo que, aún hoy lo hace pensar todo el tiempo.

“Nosotros precisamente estamos acompañando el asentamiento en la vereda Granizal, acá en Antioquia, y era pensar eso; cómo estamos haciendo el acompañamiento. (…) Yo siento que hubo una transformación con las personas que están alrededor y también en nosotros mismos en cada acción que hacemos en comunidad. Cuando uno puede estar con los más vulnerables desde una relación horizontal, puede alcanzar aprendizajes más significativos y reales. Para mí ese es uno de los aportes más importantes que me dejó la experiencia de la ESAN”, afirma Gómez.

Este hombre de voz melodiosa asegura que una de las cosas más valiosas para él dentro del diplomado fue el módulo de la Hermenéutica Bíblica. Él centró su atención en dos tópicos: el tema de género y el tema de cómo desde la hermenéutica se pueden pensar temas como la reconciliación, el perdón, la justicia restaurativa y la memoria.

“La biblia es una expresión narrativa articulada a la historia, pero esa experiencia tiene un lugar situado en un punto cultural diferente y hoy hay nuevos discursos. Esta mirada crítica, me cuestionaba mucho: ¿Cómo estoy mirando con ojos de hombre el tema de género? Y ahí me rajaba”, asegura Giovanny mientras el temple de su voz cambia, porque su comprensión siempre estuvo sesgada por una lectura machista.

“(…) Ver como la palabra nos da la posibilidad de nuevos caminos de lectura, diversas hermenéuticas, otros puntos de vista que nos tocan. Muchas veces legitimamos el sistema patriarcal. Y ese es el llamado: a estar con el otro y la otra para construir y deconstruir, para incluirlas realmente. Hay que reconocer que lastimosamente las traducciones bíblicas nos han llevado a esa violencia, entre comillas, sagrada que debe pensarse y reconstruirse en un texto dado desde hoy, que incluya nuestras narrativas presentes”, concluye Gómez.

Y el segundo tema que le llamó poderosamente la atención es como a través de la hermenéutica se puede hacer una reflexión teológica para pensar tópicos como la reconciliación, el perdón, la memoria y la justicia restaurativa. “La ESAN nos dio nuevas miradas, algunas pistas en las cuales muchas veces la Biblia se cierra un poco. Empezamos a entender cómo está el faro, la luz, y cómo podemos concebir las nuevas realidades”.

“El pueblo que está reflejado ahí es mi pueblo y nos llama a prepararnos para el cambio para construir personalmente y también con los demás. Acá en Medellín había mucha polarización frente al tema, pero eso nos dio la oportunidad de profundizarlo y en el caso mío me permitió nuevas lecturas que liberan, que me han acercado al otro y a la otra”, señala.

Un mensaje final: “Recomendaría hacer la ESAN porque uno se encuentra con muchas preguntas y en el camino van apareciendo las repuestas, pero lo más importante son las preguntas. De ese pensarse a uno mismo surge el cambio”, resalta Giovanny y agrega: “Esta experiencia nos orienta, nos da muchas herramientas que nos ayudan a transformar otros espacios eclesiales con el testimonio de vida. (…) Hay mucho que hacer, mucho que trabajar y mucha interacción por aplicar, porque eso es esencial y es uno de los componentes importantes: multiplicar en las comunidades de las que somos parte. Ojalá que continuara porque me ha aportado en el ámbito personal y eclesial”, sentencia.

Estas actividades se realizan en el marco del proyecto «Avanzando en una sociedad éticamente mejor preparada para asumir los compromisos de construcción de paz -JUSTAPAZ»  con el apoyo de la Unión Europea, en su compromiso con la Sociedad Civil Colombiana. 

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