Taller: Importancia del rol de la mujer. Participaron 29 personas

Brisas taller Pueblo bello 1 Taller: Importancia del rol de la mujer. Participaron 29 personas

Con un bello acto de reconstrucción de significados, de subjetividades, de memoria y de reconciliación, se realizó este 6 de marzo, en Pueblo Bello, Antioquia, el primer encuentro denominado: Resignificando la importancia del rol de la mujer en el contexto familiar, social y eclesial, organizado por La iglesia Presbiteriana y DiPaz. Una experiencia similar se realizó el 26 de febrero en el corregimiento de Brisas.

Por Carolina Toro

Pueblo Bello. Antioquia. Con la participación de 26 mujeres y tres hombres se llevó a cabo, este 6 de marzo, en el Corregimiento de Pueblo Bello, Distrito de Turbo, Antioquia, el primer encuentro denominado: Resignificando la importancia del rol de la mujer en el contexto familiar, social y eclesial, que además contó con el apoyo de la Iglesia Presbiteriana de Apartadó, organización miembro de DiPaz.

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Manualidad realizada en el taller llevado a cabo en el corregimiento de Pueblo Bello, Antioquia. Foto: Dipaz Antioquia – Choco.

El sitio de encuentro fue la Iglesia Presbiteriana de Pueblo Bello y el objetivo debatir sobre la reconstrucción y la memoria, con perspectiva de género, en donde se resaltó la importancia de la mujer en la construcción de un nuevo tejido social. Se exploraron las subjetividades, la memoria y la reconciliación, destacando las capacidades que tienen las mujeres luchadoras en el territorio.

En horas de la tarde se llevó a cabo el taller: Tejiendo mis sueños. Un espacio en donde las mujeres convocadas hicieron una manualidad que consistía en unir unas telas que representaban los sueños y las proyecciones que cada una de ellas tenía. Allí quedaron entrelazadas las telas que tenían un corazón, una bandera, una falda y una muñeca.

El color predominante fue el blanco como símbolo de paz y de la principal carrera que quieren llegar a ejercer: enfermería. Otras, expresaron la ilusión de montar un almacén de confecciones. En general, ellas quieren sus propios proyectos económicos, de hecho, algunas participan en procesos productivos en la región.

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Manualidad realizada por las firmantes del Acuerdo Final de Paz, dentro del taller de mujeres llevado a cabo en el corregimiento de Brisas. Foto: DiPaz Antioquia-Choco

Con este mismo espíritu se realizó un encuentro en el corregimiento de Brisas, el pasado 26 de febrero y que también contó con el apoyo de la Iglesia Presbiteriana de Apartadó. Participación 22 mujeres y se analizó a través de una manualidad, en este caso una flor, como se construye la reconciliación con perspectiva de género. Todas ellas relacionaron la reconciliación con el bienestar de la comunidad, la convivencia y los derechos.

El próximo encuentro se realizará el 26 de marzo en el corregimiento de Saiza, en donde se replicará la experiencia con el objetivo de seguir empoderando a las mujeres, de trabajar con ellas para que vayan explorando sus propias capacidades desde una visión sicosocial y espiritual. Se tiene proyectado un gran encuentro en Pueblo Bello, en donde participarían las mujeres no solo de Pueblo Bello, sino también de Currulao y Saiza. La fecha está por definir.

Para no olvidar

El 14 de enero de 1990 Los Tangueros de las Autodefensas Unidas de Colombia, llegaron al caserío de Pueblo Bello para vengar el robo, semanas antes, de 43 reses por parte de la guerrilla. Para ellos los habitantes fueron cómplices del robo porque los animales habían sido transportados a través de este poblado hacia otra localidad. Esa noche sacaron a todos los hombres y sin mediar palabra se llevaron a la fuerza a 43 de ellos, uno por cada res. De ese grupo, diez eran miembros de la Iglesia Presbiteriana. Nunca volvieron.

Cinco años después, Las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá asesinaron a siete personas por acusarlas de ser auxiliares de la guerrilla. Pero la tragedia no termino allí. El 5 de mayo de 1996 los frentes 5 y 58 de las Farc, con cerca de 160 hombres, se tomaron el corregimiento y acusaron a sus pobladores de ser paramilitares. Incendiaron varios locales de la plaza principal y asesinaron a nueve personas.

Pesé al clamor de la población por presencia del Ejército para evitar más masacres, esta presencia institucional solo llegó hasta el 2006.

Por la masacre de los 43 campesinos, de la que solo se recuperaron 8 cuerpos, 23 paramilitares y exmilitares pagan penas de 25 a 60 años y el Estado fue condenado en 2006 por la Corte Interamericana de DD.HH. Sin embargo, las demás masacres permanecen en la impunidad.

Estas actividades se realizan en el marco del proyecto «Avanzando en una sociedad éticamente mejor preparada para asumir los compromisos de construcción de paz -JUSTAPAZ»  con el apoyo de la Unión Europea, en su compromiso con la Sociedad Civil Colombiana. 

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