“El Mirador” con la mirada puesta en un futuro de paz

1 “El Mirador” con la mirada puesta en un futuro de paz

¡Qué hermoso es ver llegar por las colinas
al que trae buenas noticias,
al que trae noticias de paz,
al que anuncia la liberación
y dice a Sión: «Tu Dios es rey»!

Isaías 52:7

“El Mirador”, es una comunidad ubicada en el municipio de La Paz en el departamento del Cesar, con cerca de 1200 habitantes que perciben ahora las luces de un nuevo amanecer, las mismas que parecen encandilar con brillo de esperanza su propio porvenir.  La llegada al territorio de 162 firmantes del acuerdo de paz ha permitido la visibilizacion de esta comunidad, que bien podría pertenecer a la categoría de la “Colombia profunda”, esa que contiene toda una historia de resiliencia ante la guerra, esa que supo mantenerse a pesar de la crudeza del conflicto que en años anteriores hizo mella en el corazón colectivo de sus pobladores. 

Por Elina Vargas, Dinamizadora Territorial, Regional Caribe.

Barranquilla. Atlántico: Como tal la comunidad de El Mirador se le debe catalogar como una comunidad resiliente, ya que es el adjetivo que más precisa el trasegar de muchos de sus pobladores. Fue esa misma capacidad ante la guerra la que ha marcado no solo a esta generación, sino otras que conocen el mismo pasado de desplazamiento, despojo y olvido estatal. Precisamente, son esos aprendizajes y saberes producidos por las propias dinámicas del conflicto, los que han permitido establecer vínculos comunitarios, que definen permanentemente su propia vida colectiva. 

En ese sentido el apoyo de instituciones y entidades amigas del proceso, han jugado un rol fundamental, para crear lazos de confianza con sus vecinos de Tierra Grata, entidades como la ONU, la OIM, la FAO, Evolución, Universidad Reformada, Iglesia Presbiteriana de Colombia y DIPAZ, son algunas de ellas, que, con acciones y actividades en el territorio han posibilitado verdaderos espacios de reconciliación, reafirmando lo que el espíritu del Acuerdo de La Habana, que plasma acertadamente en uno de sus apartes: “… las transformaciones que habrá de alcanzarse (…) deben contribuir a reversar los efectos del conflicto y a cambiar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio…” y esas transformaciones son la muestra más fehaciente de que la semilla de paz ha caído en el terreno más fértil.

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Participantes del proceso “Jóvenes de las veredas del municipio de La Paz y Manaure en reconciliación con el medio ambiente.  Foto: Elina Vargas, Dinamizadora Territorial de la Regional Caribe, DiPaz.

Aunque no ha sido fácil, es de subrayar que buena parte de esos cambios son precedidos por la autogestión, el trabajo colectivo y el reconocimiento de saberes, tres de los elementos que vienen cimentando las relaciones intercomunitarias.

Bajo esos principios y trabajando conjuntamente se han logrado importantes beneficios, que han impactado positivamente en la vida de esta comunidad, como lo ha sido la puesta en funcionamiento del acueducto comunitario, con lo cual se palea la falta del vital líquido que por años se presentó en esta comunidad, esto se logró con apoyo de la FAO y la mano de obra de las dos comunidades.

La construcción de dos aulas para la escuela primaria, que atiende a niños tanto de El Mirador, como de Tierra Grata, así como también la pavimentación de la vía que conduce de esta población al municipio de Manaure.

Todas estas obras han logrado impulsar la vida productiva en la zona, a través del emprendimiento agrícola y el aprovechamiento de la riqueza paisajística enmarcada dentro de iniciativas ecoturísticas locales. Así como la construcción de las aulas, ha optimizado las instalaciones de la escuela, con lo que mejora a mediano plazo el nivel de vida de los habitantes de esta comunidad.     

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Espacios de construcción conjunta en El Mirador.  Foto: Elina Vargas, Dinamizadora Territorial de la Regional Caribe, DiPaz.

Esta nueva dinámica social que se vive y se fortalece con el empoderamiento comunitario bajo el enfoque de reconciliación representa un modelo de vida buena, esta dinámica es un ganar-ganar, y que DIPAZ como plataforma viene acompañando, con acciones que aún son motivo de aprecio por parte de los liderazgos de ambas comunidades, como las presentadas en noviembre de 2020 y septiembre de 2021, llamadas “Jóvenes de las veredas del municipio de La Paz y Manaure en reconciliación con el medio ambiente” y “Retorcer los hilos y entretejer la paz desde las mujeres” respectivamente.

Estos encuentros en particular sirvieron para unir en un solo sentimiento de armonía y reconocimiento colectivo tanto a los jóvenes como a las mujeres de las dos comunidades, quienes a partir de allí han empezado a organizar actividades en torno al objetivo común de la construcción de alternativas en contra de la guerra.

Es aquí, donde DIPAZ ha dispuesto de estos espacios de unión por la reconciliación, a través de acciones de protección y de mejoramiento del medio ambiente compartido como apuesta de vida, compromiso por la paz y noviolencia contra las mujeres.

Producto de esos esfuerzos se ha logrado evidenciar que el relacionamiento de estas comunidades constituye un paradigma en el contexto del postconflicto, que aunque no exento de problemas, llama a mirar con optimismo esta nueva etapa de la vida comunitaria, que asombrosamente les a permitido a sus habitantes palpar que los frutos de la reconciliación, la solidaridad  y el trabajo colectivo, resultan ser el mejor aditivo para resolver las necesidades que conjuntamente sufren, y que al mismo tiempo, les permiten vislumbrar el futuro con mas esperanza, tranquilidad y merecido sosiego.

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El Mirador, municipio de La Paz en el departamento del Cesar.  Foto: Elina Vargas, Dinamizadora Territorial de la Regional Caribe, DiPaz.

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