Derribando fronteras y extendiendo cultura con Gorsy Edu

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Si la vida es como la música, llena de ritmos, el mundo entero es una gran orquesta en la que cada ser humano es un instrumento musical (…) Cuando toques, hazlo desde el corazón”, Gorsy Edu.

Entre el 6 y 10 de octubre se realizó el Festival de Artes Escénicas Selva Adentro, un evento que busca a través de la cultura generar nuevas rutas de reconciliación utilizando el arte como método de integración. El Percusionista, fue una de las maravillosas obras que se presentaron en este festival y con la cual el artista Gorsy Edu, nacido en Guinea Ecuatorial, ha viajado por África y América Latina enseñando la riqueza y diversidad de la cultura guineoecuatoriana. DiPaz acompañó este espacio y quiere compartir estas líneas con ustedes.

Por Carolina Toro, DiPaz.

Desde el momento que te está latiendo el corazón, hay un ritmo, y este ritmo se acelera cuando algo te conmueve profundamente, como un poema, como el murmullo del río, como una mirada, como la música. Y cuando esa sensación te camina por el cuerpo y ya lo que sientes no puede expresarse con palabras, surge el llanto.

Gorsy Edu con su obra El Percusionista logra eso, conmoverte hasta dejarte sin palabras que puedan describir eso que sientes. Consigue con una impresionante puesta en escena que recoge recursos teatrales africanos, un desarrollo expresivo y creativo impactante. De manera casi natural, con sencillez y con canciones tradicionales de la etnia Fang, te lleva a ver a través de los de ojos de un niño cómo es la vida de una aldea africana y las costumbres que se viven en ella.

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“Desde mi balcón al mundo” fue el proyecto que realizó, durante la Pandemia, en el que versionó con el mëndjang más de 50 canciones famosas ampliamente conocidas. Foto: Carolina Toro, DiPaz.

Nos narra al ritmo de los instrumentos guineoecuatorianos como son el nkúu, el ngom, el mëndjang parte de la cultura africana que viaja de una generación a otra a través de la música; que se enreda en las palabras de un anciano que instruye a su nieto en saberes ancestrales; pero que también nos cuenta sobre las migraciones africanas a Europa, con la inocencia de un joven que decide irse para buscar la cura de la enfermedad de su abuelo.

Hace que reflexionemos sobre nuestra existencia, nos aporta elementos que nos permiten tratar de reencontrarnos con nosotros mismos porque a veces nos sentimos exiliados, desubicados, emigrantes de nuestra propia existencia. Nos transporta al Abáa (La casa de la palabra- el lugar de encuentro), ese espacio donde no existen espectadores pasivos, como tampoco los hay en esta obra, un sitio en el cual, como dice el mismo texto: «El tiempo no se gana ni se pierde: se comparte».

Este trabajo artístico reúne las tres condiciones de la tradición cultural africana: informa, forma y entretiene, pero lo hace a través de un destacable uso de la palabra. A veces es una narración casi poética, otras es una evocación a sus raíces; por momentos hay un juego de palabras con trabalenguas en lengua Fang, que se comparte entre niños y adultos en las aldeas africanas, y otras tantas veces la narración genera duda sobre los valores del mundo haciéndonos reflexionar con frases sencillas, entendibles pero profundas.

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Con El Percusionista, el artista nacido en Guinea Ecuatorial, ha viajado por África y América Latina enseñando la riqueza y diversidad de la cultura guineoecuatoriana. Foto: Carolina Toro. DiPaz.

El texto va acompañado de movimientos rítmicos, de gestos expresivos y detonantes que pueden hacerte reír, pero también llorar. En el escenario, el hombre se transforma en otros hombres, mujeres y niños. Incluso en animales para hacernos viajar a ese mundo que él quiere que conozcamos, un mundo donde conviven las filosofías ancestrales, en el cual hay un respeto por los mayores y una observación consciente del tempo y del tiempo.

Un breve recorrido

Este actor, bailarín, coreógrafo, dramaturgo y músico, apela a la emoción, a la manifestación personal y a la integración con el espectador para crear este maravilloso espectáculo que fue presentado este pasado 9 de octubre en el marco del Festival de Artes Escénicas de Selva Adentro, en su versión número cinco. Este festival, que se realiza en el antiguo espacio de capacitación y reincorporación de Silver Vidal Mora, en la vereda Brisas, municipio del Carmen del Darien, Chocó, busca a través de la cultura generar nuevas rutas de reconciliación utilizando el arte como método de integración.

Con El Percusionista, el artista nacido en Guinea Ecuatorial, ha viajado por África y América Latina enseñando la riqueza y diversidad de la cultura guineoecuatoriana.  Llegó becado a España a mediados de los años 90 para estudiar Artes Escénicas en Cantabria, y luego fue seleccionado por el Centro Dramático Nacional, lo que le abrió las puertas a nivel escénico. Durante el confinamiento por la crisis sanitaria de la Pandemia realizó el proyecto “Desde mi balcón al mundo”, en el que versionó con el mëndjang más de 50 canciones famosas ampliamente conocidas. Esto le sirvió para fortalecer los lazos con sus vecinos, que cada tarde aguardaban sus melodiosas versiones que agradecían con una lluvia de aplausos.

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En la obra, el artista nos narra al ritmo de los instrumentos guineoecuatorianos como son el nkúu, el ngom, el mëndjang parte de la cultura africana que viaja de una generación a otra a través de la música. Foto: Carolina Toro, DiPaz.

DiPaz habló con él y esto fue lo que nos dijo:

¿Cuándo fue la primera vez que te presentaste en Colombia?

Vengo viniendo desde el 2014. La primera vez fue en La Fiesta de Artes Escénicas en Medellín, les gustó y me estuvieron invitando casi todos los años hasta el 2018, que fue la última vez que vine.

Y, ¿cómo te has sentido en el marco de este Festival que se realiza en este Antiguo Espacio de Capacitación y Reconciliación de Brisas?

Este espacio lo estoy disfrutando, me recuerda a mi tierra: mucha selva, la temperatura y la hospitalidad. Un sueño, como si estuviera allá. Yo creo que estos espacios son muy importantes. Yo seguí de cerca la firma de los Acuerdos de Paz y me pareció un momento crucial, y siempre me dije que ojalá se pudieran empezar a dar procesos de encuentro como este en el país. Cuando estoy en espacios así, en donde se da la oportunidad de generar entornos de paz y buena convivencia siempre es de agradecer.

¿Siempre te has cuestionado estos temas sociales relacionados con el arte?

Mi propósito como artista tiene un punto en común que es el encuentro de los seres humanos en donde podamos generar entonos de buena convivencia, de buen trato. No pude presentarme la primera vez en el Festival de Selva Adentro por cuestiones de agenda. En la pandemia me presente, pero de manera virtual, y poder venir esta vez es un sueño para mí porque he vivido el nacimiento de este proyecto de cerca y todos los valores que encierra.

Y, ¿has visitado otros países de América Latina con el mismo propósito?

He ido a Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay, República Dominicana y Cuba. Es hermoso, la cultura, la energía de cada país y ojalá pueda conocer más. Y allí hay espacios que permite esto, es muy bueno trabajar con este tipo escenarios. Tuve la suerte en todos los países que me han invitado me han generado los espacios para generar los procesos. Ya sea con talleres o con presentación. También he tenido la suerte de encontrarme con colectivos con los que pude presentar la línea que quiero trabajar.

¿Qué tal ha sido el intercambio cultural?

He tenido contactos con afrodescendientes, comunidades indígenas y con población blanco-mestiza. Mi trabajo no va orientado a ninguno de estos colectivos raciales en concreto, sino al mestizaje haciendo hincapié en el valor del ser humano. Yo apuesto por el mestizaje debido a que desde el momento en que nos conocemos mutuamente buscamos que podemos aportar el uno al otro.

Y en tú país, ¿generas algún tipo de proyecto?

Tengo un proyecto que se llama Educ-art, soñando y creando puentes, que es el arte al servicio de la educación, lo que yo creo que todas las cuestiones que puedan generar procesos de conocernos y a partir de ahí eliminar cualquier segregación es importante. Colaboro para ir erradicando este tipo de problemáticas. Habitualmente trabajo con población vulnerable y este proyecto tiene dos vertientes: divulgación artística y conciertos fusión. Estoy abierto a la experimentación y a la mezcolanza de sonidos.

Y, ¿hasta cuándo vas a estar en Colombia?

Hasta el 18 de octubre

¿Te vas a presentar en otros eventos?

El lunes que viene a través del Ministerio de Cultura en un proyecto en San Basilio de Palenque para presentar mi obra y hacer talleres junto a otros artistas. Para mí es un regalo, sobre todo porque es un proyecto más gubernamental. Es un intercambio cultural. La idea es que no solo quede la cosa exótica de que vino un africano, sino que cada uno de los asistentes reflexione: con qué me quedo y qué puedo producir. Me baso para esta tarea de difusión en una filosofía ancestral que enseña que una persona se hace grande cuando hace crecer a otra. Ya del 15 al 18 estaré en Bogotá, en la sala L’explose.

¿Tú tienes una compañía de teatro?

Yo no tengo compañía, genero procesos de creación para que sigan las propias comunidades generando cultura. Y no centro mis actividades en una rama específica. Trabajo el arte transversal, se toca un poco de todo. Narró, cantó, bailo, toco… no tan etiquetado, para que así los artistas tengan esa versatilidad en sus procesos de creación… es para dejar más libertad.

Pero, ¿qué te define mejor: la música, el canto, el baile? 

Todas ellas. Yo nunca me he considerado músico. Si me preguntas qué soy, tengo que contestar: a nivel occidental soy actor porque hice la carrera de Artes Escénicas. Ahora, según la filosofía ancestral nuestra soy una persona que hace música porque he crecido con la música, aunque no tenga una formación académica.

Y, ¿tienes una escuela o cómo manejas los procesos que quieres generar?

No tengo una escuela porque no puedo ceñirme a un horario, lo que trato es que mis proyectos sean financiados para que los participantes no tengan que pagar… es porque hay un respaldo institucional que cubre mis gastos artísticos. Que supone para mí ir a cada espacio. El festival es el que gestiona qué tipo de actividades quiere hacer y cómo las quiere hacer; de hecho si se puede dar esa condición es mucho mejor; así se generan espacios que ellos ven oportunos.  

Bueno, y ahora hablemos un poco más de ti. ¿Cómo es el tema familiar, es difícil con tanto viaje?

Es una cuestión de entendimiento, de hecho yo tengo un niño pequeño de 2 años y medio. Vamos congeniando momentos, ella viaja mucho igual que yo, pero hablamos por teléfono, con videollamadas. A veces cuando ella puede, me acompaña o al contrario. Es cuestión de coordinar.  

¿Qué es lo que más te gusta de Colombia?

La comida. Es que es muy parecida a la de mi país. La banana, el maní, la yuca. Lo que cambia es la presentación.

Y, ¿cuál es tu plato favorito?

Me gustan todos.

Pero mencióname uno…

Pollo con maní en mi país. Lo preparé la semana pasada en Medellín es un plato de solidaridad, de amistad en mi pueblo. Acá, me gustan los frijoles, el sancocho y pescado sudado.

Bueno, y ¿qué música te gusta?

Me encantan muchos tipos de música porque cada estilo me transporta a un lugar, emoción y estado de ánimo diferente. Me gusta mucho el reggae, el rap al emparentarlo con la música de los trovadores africanos.

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