La víctima de violencia regresa: Arrebatamientos y teología política en Pablo

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 Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él.  Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto.  El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre.  Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.

1 de Tesalonicenses 4: 13-18

Desde 1 de enero de 2020 a hoy 10 de Julio 2020 van 164 líderes sociales asesinados, 6 familiares de líderes y defensores de derechos humanos  asesinados y 25 excombatientes. No se sabe que es lo peor sin que estás cifras sigan creciendo, o que la sociedad civil siga normalizando la muerte y las víctimas de una guerra fratricida sea el pan diario. En un sentido somos un país de víctimas.  ¿Qué dice el evangelio frente a esto? ¿Qué dice nuestra perspectiva de fe frente a las víctimas, frente a la muerte de los inocentes? ¿Tiene futuro esto? ¿Hay alguna esperanza en medio de tanta muerte?

Pues, para mí la biblia es instrumento de inspiración en medio de tanto dolor, mis tiempos de silencio y lectura bíblica son espacios para confrontar mi propia vida y encontrar esperanza en medio de tanto dolor. Uno de los autores que más me gusta leer de la biblia es el apóstol Pablo porque encuentro todo una fuente de infusión para mi labor de acompañamiento pastoral en un país llenos de victimas por todo lado. Y el texto que nos convoca hoy mezcla, lo apocalíptico que nos ha traído esta pandemia y una dimensión política muy ignorada de los textos paulinos.

La víctima de violencia regresa

Que buen texto este de la primera carta a los tesalonicenses para leer y sentir en estos momentos en nuestro país. El recuerdo de Jesús, el recuerdo de su muerte y de por qué lo mataron  y que desde la tradición cristiana anunciamos la muerte del Señor, no como un dogma para recordar, sino como un grito de protesta para que no haya más muertes como la de él, la muerte de Jesús es suficiente, para que no haya más muertes injustas en nuestro país y el mundo. Ya con esto estoy afirmando que cada vez que tomamos de la santa cena o comunión estamos afirmando y proclamando que no aceptamos más asesinatos, la muerte de Jesús fue suficiente. Pablo anima a los hermanos en Tesalónica, que viven en enorme tribulación por causa de sus seguimiento a  Jesús, denunciando quienes han asesinado a Jesús son los mismo que los quieren asesinar hoy.

Lo grandioso de la acción de Dios en Jesús, y que lo diferencia de todo otra muerte violenta, pero que le trae esperanza a todo mártir también, es que Jesús Resucitó y regresará.  La víctima no se quedó muerta sino que está vivo y ahora viene junto con todas la victimas a proponer otra manera de vivir. La victima mayor es ahora el auténtico “emperador”, y espero no se confundan con este calificativo, porque en Jesús encontramos un tipo de rey distinto, que no tiene “pinta” de rey, pero es superior  ante todos los reyes humanos, ya que él es el único auténtico. Es esta Victima- Rey anuncia un mundo sin más víctimas.

¡Eso sí es esperanza!! Descubramos algunos detalles  de esta promesa y estrategia divina  y consolémonos, como dice el mismo texto en el mismo versículo 18.

Esta esperanza se transforma en una nueva subjetividad Así lo señala el v. 14: “pues ya que creemos…”. Este es el fundamento de una subjetividad alternativa: los creyentes.  Este “estar con Dios” se verificará con la instalación definitiva del señorío de Cristo (v.17) Hay un “estar con Dios” que identifica, pues diferencia del estar enemistado con el Dios de los judíos (2,15), del estar con dioses falsos (1,9) o no conocer al Dios (4,5) de los gentiles.

La promesa

Los que no tienen esperanza son los que no ven sentido ni futuro para la historia, ni para los muertos ni para los vivos. Pero Pablo atribuye de mayor autoridad las palabra que va a decir (15) como auténticas promesas del Señor como la estrategia de la toma del poder por parte de Dios.

La “toma del poder”. Es una esperanza para “nosotros los que vivimos, los que permanecemos para la parusía del Señor”, que en este camino no iremos delante de aquellos otros que han muerto. Cuando todo otro poder, todo otro gobierno, todo principado e imperio ceden ante la fuerza incontenible de la presencia divina. En ese instante definitorio deben estar presentes todos los que formaron parte del pueblo elegido y hasta dieron su vida como testigos-as. Es justamente una de las preguntas que se hace nuestro pueblo en medio de sus sufrimientos, de sus luchas, enfrentado con el dolor de la muerte cotidiana: la participación de los que han muerto, y especialmente si han muertos mártires, en la victoria, en la gloria del tiempo final.  Es por parte de este Jesús que regresa, Pablo como un apocalíptico describe este momento con unas metáforas bellísimas:

La palabra parusía aparece en dos pasajes claves de pablo (1 de Tes 4:15 y Co 15:23). Por una parte, la palabra parusía tiene dos significados vividos en el discurso no cristiano. Presencia misteriosa de un dios, especialmente cuando este dios hacia una sanación.  Flavio Josefo lo usa para referirse a Dios en su rescate. (Rey Ezequías fue defendido de los asirios). Un segundo significado es cuando una persona de alto rango hace una visita a un estado súbdito. Más bien el rey visitando a sus súbditos. Ninguno de las dos definiciones se muestra el tema de las nubes y la volada por los aires. Pero si nos está diciendo que  El único que puede venir a visitarnos como legitimo emperador es Jesús. ¡El cesar es un impostor!

La terminología de esperanza es ser arrebatados unos, y resucitados otros. La esperanza a los  cristianos y cristianas que sufren y sobreviven se expresa mediante el término de “ser arrebatados” de la muerte y no del dormir. Se considera que el arrebato es el modo como los cristianos, que son víctimas de tanta violencia, y que aún sobreviven participarán de la venida del Señor sin pasar por la muerte. Esta descripción metafórica se corresponde con todo el pensamiento paulino (1 de cor 15: 23-27-54 filp 3:20-21)

De fondo en estas metáforas están estas tres líneas: La de Moisés cuando baja de la montaña. Suena la trompeta y se escucha una voz potente. Y baja Moisés.  Luego la historia de Daniel 7, el pueblo esclavizado es reivindicado por encima de su enemigo, al ser elevado por las nubes, para sentarse en la gloria de dios. Esta elevación de Jesús ahora pablo la aplica a los cristianos en medio de la persecución.  Y el emperador visitaba y lo encontraban en la puerta para regresar a la ciudad.

Este que regresa es el auténtico Kýrios no la parodia que esta sentando en el trono imperial en Roma, ese que viene tiene todo el poder, precisamente por cederlo en su muerte. Ese que viene es una víctima que no ha dejado de serlo y es precisamente por eso que es el  Kýrios.  El cesar es una parodia de Jesús, no al contrario. Lea también: Crecen las voces de respaldo a Monseñor Monsalve

Un país como el nuestro, con tantas víctimas, desde la fe cristiana no debemos perder la  esperanza y el consuelo que sabemos que Jesús no se ha quedado muerto sino que vive y que junto con él todos lo que confiamos en el viviremos. Nuestra acción acá y ahora es vivir resistiendo los poderes de la muerte- anunciamos/denunciamos la muerte de Jesús hasta que él venga- denunciando la muerte injusta de muchos colombianos con la esperanza que Jesús interrumpirá la escena de muerte con un gobierno de vida total.

Por Jeferson Rodríguez, Pastor de Asambleas de Dios e integrante de Dipaz