28 NOV 2018
Wilbert Palencia, Dipaz Caribe - Óscar Pineda  ETCR Tierra Grata, Cesar

A 40 minutos de Valledupar, en el departamento del Cesar, entre los municipios de La Paz y Manaure se encuentra el espacio territorial de Tierra Grata, un lugar establecido como parte del proceso de reincorporación de los exmiembros de las Farc y desde el cual se han impulsado diferentes iniciativas de autosostenimiento por parte de sus habitantes, uno de los proyectos a exaltar es el de las “Rutas de la Paz” el cual busca incentivar el turismo a través de recorridos ecológicos guiados por los excombatientes.

Después de la dejación de armas y el proceso de reincorporación, procesos clave, del acuerdo de paz entre las Farc y el Gobierno,  varios habitantes del espacio tuvieron la idea de consolidar un proyecto que les permitiera recaudar sus propios recursos; al tiempo personas de diversas nacionalidades comenzaron a llegar a los espacios territoriales, fue entonces cuando los excombatientes aprovecharon su amplio conocimiento de la zona para fomentar un proyecto ecoturístico.

Cecilia Rodríguez, excombatiente y una de las creadoras del Ecotour indica que denominaron al proyecto “Rutas de paz”, pues es una oportunidad de reconciliación a partir de la narración de su historia y de compartir su experiencia con los visitantes, una experiencia que también llamó la atención del PNUD el cual donó para la iniciativa la suma de 10.000 dólares con los que se compró el equipo para iniciar el proyecto.

Las Rutas de la Paz son una experiencia que ofrece una travesía completa por tres días incluyendo el servicio de alojamiento, senderismo, un plan de avistamiento de aves y la visita a la réplica del antiguo campamento guerrillero que se ha convertido en uno de los lugares más visitados por los turistas ingleses, holandeses, italianos y alemanes que han llegado hasta el Cesar para vivir la experiencia.

Óscar Pineda, otro de sus integrantes, agrega que la riqueza natural de la zona es otro de los atractivos del lugar pues es posible avistar la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta además de ofrecer una visita a la Sabana de Rubia, un páramo cercano a 3540 metros de altura en donde nacen varios ríos que nutren de agua a las poblaciones vecinas.

“Es una invitación a la conservación a enamorarse del medio ambiente y a disfrutar de estos servicios que antes no se podían disfrutar por el conflicto” afirma Pineda quien agrega que es agradable el poder transitar de forma pacífica por zonas aún inexploradas de Colombia que antes habían sido escenarios del conflicto armado.

El excombatiente afirma que esta iniciativa es una prueba de que “hay hombres y mujeres en Tierra Grata que están dispuesto a asumir el compromiso de la paz” a lo que Cecilia Rodríguez agrega que “como mujeres han tenido gran representación en muchas actividades y proyectos demostrando que van para adelante y que si llegan a ir de para atrás es solo para coger impulso”.

19 NOV 2018
Mónica Fernández, Dipaz Antioquia

A pesar que la dinámica en cada uno de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR), establecidos como parte del proceso de reincorporación de los exmiembros de las Farc, ha sido diferente para sus habitantes y comunidades aledañas, una constante que han evidenciado las veedurías alrededor del país ha sido la falta de compromiso del Gobierno para cumplir lo pactado en cuanto al primer punto de Política de desarrollo agrario integral enfocado en la transformación del campo y una reforma rural completa, incluido en el acuerdo de paz firmado entre el Estado y el ex grupo guerrillero.

Acorde a lo pactado, se busca cerrar la brecha entre el campo y la ciudad a través de la reactivación del campo desarrollando la agricultura campesina y comunitaria resolviendo entre otras problemáticas lo relacionado al conflicto en la jurisdicción de tierras, sin embargo la realidad no refleja dichos avances.

Según relata Mónica Fernández, responsable de las incidencias de los espacio territoriales del departamento de Antioquia y Chocó para Dipaz, dos años después de ser  firmado el acuerdo de paz entre Farc y Gobierno, este último no ha definido la situación jurídica de los predios en los que, bajo la figura de contrato de arrendamiento, se construyeron las obras de adecuación de los 26 ETCR donde actualmente se desarrollan proyectos agropecuarios liderados por ex combatientes de las Farc.

La mayoría de dichos contratos tendrán caducidad para agosto de 2019, una situación que tiene en alerta a las comunidades de los ETCR que se preguntan si vale la pena capacitarse en cursos de emprendimiento si no hay tierras para llevar a cabo sus proyectos, “nos han pedido que no los dejemos solos, que desde Dipaz hagamos incidencia en el primer punto del acuerdo y podamos influir, convocar y hablar del tema y sacar a la luz la problemática” apunta Fernández.

Fernández explica que el paso del tiempo y el incumplimiento de los plazos en el primer punto del acuerdo han ocasionado que muchos de los ex combatientes que llegaron a los espacios territoriales cuando se firmó el acuerdo, ahora han decidido regresar a sus ciudades de origen “al ver que no tienen definido el tema de tierras”.

Los habitantes de las comunidades que decidieron quedarse en los espacios territoriales han optado por hacer una especie de fondo y reunir la renta básica para poder arrendar un lote de tierra, como es el caso del espacio de Llano Grande donde se siembre lulo y maracuyá para generar recursos.

De igual forma, en el espacio territorial de Brisas, ubicado en el municipio de Carmen del Darién en Chocó, se desarrolla un proyecto de piscicultura que en la actualidad beneficia a 63 familias no solo de las Farc sino de las comunidades aledañas mientras que en el ETCR de La Plancha en el municipio de Anorí al nordeste de Antioquia, se desarrollan en particular una panadería y un taller de confecciones en el que se confeccionan y comercializan morrales y sudaderas.

Fernández destaca la cooperación de otros gobiernos  que “han estado preocupados por que se cumpla a cabalidad el acuerdo de paz”, como es el caso de Suecia y Noruega que le han apostado a la creación de 40 hectáreas para sembrar plátano de exportación o Francia que ha aportado recursos para maquinaria que beneficiarían a los emprendimientos  de Anorí.



28 Nov 2018 Dipaz Cauca -  Sandra Talaga ETCR Dagoberto Ortíz

Uno de los proyectos de emprendimiento más innovadores encontrados en el Espacio Territorial Dagoberto Ortiz ubicado en el municipio de Miranda al norte del Cauca,  fue el de las “Muñecas Combatientes de la vida”, una iniciativa que arrancó con una inversión de $300.000 pesos y que hoy cuenta con seis mujeres que diseñan, cosen y comercializan su producto en ferias y mercados para ponerlo en venta o enviarlo a diferentes partes de Colombia.

Francy Restrepo, lideresa comunitaria y promotora de la idea de crear las muñecas, explica que las hay de diferentes tipos y que cada una tiene un nombre e inspiración diferente, “está la muñeca afro del Pacífico, la muñeca Nasa, la muñeca reincorporada (tejida con retazos de los antiguos uniformes de las Farc) o la muñeca campesina”.

No ha sido una tarea fácil, pues empezaron con una única máquina de coser, luego se sumaron otras dos máquinas caseras, después otras cuatro, Tal es el éxito del proyecto que Sandra Luceidy Talaga señala que muchas veces los pedidos que tienen no alcanzan a ser entregados, ya sea porque se va la energía o porque las máquinas a veces no funcionan de forma correcta lo que las ha llevado en ocasiones a bordar o coser a mano para continuar la producción.

“Para nosotras era muy difícil, hacíamos cosas muy mínimas, nunca habíamos tenido la oportunidad de coger una máquina, fue un poco largo el proceso” recuerda, Sandra quien es integrante del grupo de costura. Según ella dejaron el temor de lado y poco a poco fueron aprendiendo de Francy Restrepo ia quien las guió a lo largo de la elaboración.

Simbolismo

Cada muñeca lleva consigo una semilla como accesorio, Francy quien también es campesina y ha trabajado con plantas medicinales (un saber que aprendió de sus antepasados),  explica que tanto la muñeca como la semilla “son un símbolo de la defensa del territorio en respuesta a las trasnacionales que han llegado a robarse el conocimiento de la medicina tradicional con sus semillas transgénicas”.

Por su parte, Sandra cree que las muñecas “representan la paz, la reconciliación y el cambio que se dio con el proceso” y el deseo de llevar un mensaje de esperanza con la creación de Policarpa, la cacica Gaitana, María Cano y Manuela Beltrán, nombres con los que han bautizado a las muñecas al ser “semillas de esas mujeres”

El rol de la mujer en los ETCR

Para Francy, la realización de la muñeca, a la cual le incluyen una canasta con productos naturales, es una forma de de demostrar que siguen en pie y de exaltar “lo guerrera que es la mujer campesina que puede usar tacones y alpargatas a la vez”, razón por la cual bautizaron al proyecto “muñecas combatientes de la vida”.

Por su parte Sandra señala que su rol de mujer empoderada es el de seguir fortaleciendo su comunidad  y “demostrarle al mundo que pueden ir cambiando poco a poco pero que sí pueden hacer sus sueños realidad”.

A pesar que muchas personas han abandonado en la actualidad los espacios territoriales establecidos como consecuencia del acuerdo de paz firmado entre Gobierno y Farc, debido a las amenazas de grupos al margen de la ley, Tarazá afirma que hace parte de “las personas que siguen luchando  pues “a pesar de las adversidades y las dificultades que se nos han presentado nosotras queremos seguir luchando y salir adelante en nuestro proceso de paz”.

28 NOV 2018
Pablo Moreno, Dipaz Valle del Cauca

Desde el Valle del Cauca, el Diálogo Intereclesial por la Paz, Dipaz, viene adelantando una serie de convocatorias con diferentes iglesias cristianas, católicas y evangélicas, promoviendo una participación más equitativa que fomenta la discusión en torno al género, un tema sobre el cual diferentes sectores políticos y religiosos han generado desinformación, lo que ha conducido que se cierren las puertas para hablar al respecto, sin embargo desde la pedagogía y la sensibilización es posible generar un cambio.
 
Para Pablo Moreno, rector de la Fundación Universitaria Bautista, el primer paso que se debe dar para hablar sobre el enfoque de género es despejar dudas y sentarse a dialogar, “es necesario que el tema se saque de la polémica y entre al ámbito de la reflexión, debemos estar abiertos a controvertir, pero en un espacio donde se reflexione y no se acuse o estigmatice a quienes piensan de una manera u otra”.

A través de las pastorales y los talleres que se han realizado junto con otras iglesias, Hernández asegura que Dipaz ha logrado promover una participación que facilita la inclusión de líderes y lideresas por igual en los procesos de formación, una tarea que reconoce, no es siempre fácil pues el tema es asociado con “la ideología de género, la familia y otros asuntos”  que pueden entorpecer el proceso.

A pesar de las dificultades, Moreno destaca que en medio de la realización de dichos talleres, se ha logrado una gran participación e incluso se han hecho denuncias de violencia en contra la mujer, lo que “ha sido un motivo para seguir trabajando el tema con las comunidades en capacitación y prevención de violencia contras las mujeres e incluso temas de niñez” afirma el pastor.

El docente sugiere que otra forma de hacer pedagogía es a través de la relectura de los textos bíblicos, que al darles un nuevo significado se puedan “reconocer unas voces y unos hechos en el que emergen las mujeres para ser protagonistas de la historia y de la formación de comunidades cristianas”, siempre siendo conscientes que estos fueron condicionados por un contexto patriarcal.
 
El rector de la Fundación Universitaria Bautista cree que el verdadero desafío está en romper los paradigmas y en dar un reconocimiento a los derechos, no solo numérico sino cualitativos de las mujeres en diferentes espacios, tanto en la iglesia como en diferentes escenarios de la sociedad y es ahí donde Dipaz como organización intereclesial puede encontrar un “espacio privilegiado para su trabajo” y  tomar acciones concretas a favor de la paz y una equidad para hombres y mujeres por igual.




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