SEGUIMOS EN CLAMOR POR LA PAZ DE COLOMBIA
- POR EL CUMPLIMIENTO TOTAL DEL ACUERDO FINAL-
- Y POR LA CONTINUIDAD DE LOS DIÁLOGOS CON EL ELN-

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Como personas cristianas, pertenecientes a distintas iglesias y organizaciones eclesiales, hemos vivido y somos testigos de la violencia en sus diferentes manifestaciones por más de 70 años. Hemos acompañado múltiples esfuerzos por conseguir la paz que aún parece esquiva para Colombia.

Nuestra presencia en lugares remotos de nuestro país nos permite constatar el anhelo de la paz, en medio de los incumplimientos por parte del gobierno de la implementación del Acuerdo con las FARC, entre la ausencia de una mesa de conversaciones con el ELN y la violencia criminal heredada del paramilitarismo en regiones altamente militarizadas.

Tierra Alta, Córdoba y el Bajo Atrato Chocoano muestran cómo se vive una paz sin implementación eficaz, con necesidad de reiniciar las conversaciones con el ELN y con una gravedad extrema por las nuevas formas de paramilitarismo con  operaciones contra la población civil, sus líderes, organizaciones acompañantes; con amenazas directas de muerte, constreñimiento, traslados forzosos de las comunidades para acatar las órdenes de los mandos paramilitares de las AGC,  como confinamiento, extorsión, restricción en la movilidad y el libre desarrollo de acciones cotidianas como ir a jornadas de capacitación, celebración de cultos religiosos, inclusive interponer denuncias, so pena de ser asesinados  o asesinar a personas de organizaciones que les acompañan. Sin resolver esta nueva criminalidad y herencia del paramilitarismo es vana la paz sostenible y duradera.

Nuestra veeduría a la implementación del Acuerdo entre el Estado colombiano y las FARC, valora positivamente la dejación de armas de 13 mil personas de la ex-guerrilla de las FARC-EP y muchos de ellos se mantienen en su decisión de incorporarse a la vida civil desarrollando sus iniciativas de emprendimiento, su disposición a comparecer ante los mecanismos del Sistema Integral de Verdad, Justicia, reparación y No Repetición como lo son la JEP, la Comisión de la Verdad y la UPB en medio del asesinato de 137 personas en proceso de reincorporación y 10 personas desaparecidas .
 
Valoramos los avances que realizan los mecanismos de la justicia transicional como la JEP donde hay 9706 personas de las FARC que han firmado actas de compromiso para comparecer, 2096 de la Fuerza Pública y 53  agentes del Estado. La sección de Revisión del Tribunal para la Paz de la JEP tiene 61 solicitudes de aplicación de la garantía de no extradición para su estudio de las cuales 44 se han rechazado, 6 avocado y 10 están en estudio . Estos mecanismos para enfrentar la impunidad, que ponen en el centro las víctimas,  requieren garantías de independencia judicial y financiera con el respeto debido por parte del poder ejecutivo.

Afirmamos que la construcción de paz debe basarse en el respeto y reconocimiento de las acciones ciudadanas, muchas de ellas expresadas en movilizaciones por los derechos ambientales, sociales, juveniles, de las mujeres y los niños que se asocian a la importancia del derecho a la paz.

Abogamos por el respeto e implementación plena del Acuerdo Final firmado por el Estado Colombiano y las FARC,  la adopción de medidas eficaces  para garantizar la  reincorporación pactada, el funcionamiento de la instancia CSIVI para el seguimiento a la implementación de los acuerdos y todas aquellas obligaciones internacionales derivadas de los acuerdos de paz las cuales fueron depositadas ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y ante el Consejo Federal Suizo en Berna las cuales valoramos.

Igualmente urge una politica de gobierno de proteccón y no estigmatización clara, transparente y eficaz que enfrente los factores de riesgo contra la vida e integridad de excombatientes, líderes sociales, ambientales, promotores de paz.

Una paz plena incluye generar un nuevo espacio de acercamiento y reinicio de las conversaciones con el ELN, así como el respeto a los protocolos firmados con el Estado colombiano en caso de ruptura de la negociación de diálogos de paz.

Seguimos abogando ante todo el Sistema de Naciones Unidas por renovar el mandato de la Misión de Verificación de Naciones Unidas para Colombia y por la continuidad de la OACNUDH.

Creemos que Tierra Alta y Bajo Atrato y Colombia entera pueden ser territorios para re encausar la paz completa, plena, sostenible, sustentable e incluyente de los excluidos.

La palabra de Dios nos recuerda que “El fruto de la justicia es la paz” (Isaías 32:17) y que “El amor y la verdad se darán cita, la paz y la justicia se besarán, la verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde el cielo” Salmo 82:10 y como ciudadanos actuamos y abogamos por el pleno ejercicio de nuestra misión profética desde el compromiso que nos confiere el artículo 22 de la CN sobre el derecho a la paz.

Colombia, julio 12 de 2019


Partido FARC. Informe sobre hechos de violencia contra firmantes del Acuerdo Final en proceso de reincorporación. Área de DH: Julio 9 de 2019

https://www.jep.gov.co/Paginas/Inicio.aspx

Desde el ecumenismo construimos una paz con justicia para Colombia

 
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